Obtén Sin Anuncios

Cargando anuncios... 💰

Diario de Gjeda

Objetos de misión
<b>3 de Préauton de 2830</> Han llegado hoy nuevas órdenes de Daerin: nos van a enviar a las Tierras Vivientes. El cuerpo diplomático ha establecido una embajada en la ciudad portuaria de Paradis, y necesitan ayuda para catalogar las extrañas ruinas de allí. Va a llevar, sin duda, meses, puede que un año o dos, por lo menos. He prometido a Rudwin que estaré en Altacorona para celebrar Inestu con él y los niños, sobre todo ahora que Myri cumple la mayoría de edad, pero... ¿cuántas veces se nos presenta la oportunidad de sentar las bases del estudio de una cultura antigua sin descubrir hasta ahora? Seguro que lo entenderá. Y Myri... bueno. Creo que a mi hija le gustará que me haya ido. Los dioses no crean nuevos continentes, es el mundo el que se hace más pequeño a cada día que pasa. <b>17 de Préïvèrno de 2830</> Siempre me pasa que, cuando empiezo a acostumbrarme a navegar, estamos llegando a puerto. Y es un puerto encantador, a pesar de lo que me contó Daerin, y no tan peligroso como me advirtieron los funcionarios de Altacorona. Juro por la Reina que la mitad de mis compatriotas se quejan de cualquier ciudad que no sea la del emperador solo por principio. Me estaba esperando una carta cuando llegué a la embajada. Supongo que la enviaría Rudwin antes de que yo partiera. El muy cobarde ha solicitado la disolución de nuestro matrimonio, pero no ha tenido redaños para decírmelo a la cara. Dejaré que asuma que nunca llegué, porque no pienso dignarme a responderle. Todo este episodio me ha dado un dolor de cabeza intensísimo, una horrible punzada justo detrás de los ojos. <b>21 de Préïvèrno de 2830</> Hemos tenido unos días para establecernos en la embajada, mientras las potencias discuten qué hacer con nosotros. Mientras descansaba, el secretario del embajador llevó a los exploradores a un antro espantoso en una zona peligrosa de la ciudad. Naturalmente, un par de los más jóvenes se pasaron con el alcohol. La madre que llevo dentro quiere echar pestes, pero apenas puedo reunir la energía necesaria para ello. Mientras Ofryc vacíe el estómago en los canales, en vez de en el dormitorio, no es asunto mío. Creo que voy a llevarme al equipo a Fuerte Norlímite, a ver si podemos ayudar al archivista a identificar la finalidad de las ruinas de esos «impíos». <b>1 de Tarivèrno de 2831</> ¡Bendito sea el nuevo año! El equipo se las ha apañado bien en el fuerte. Con la ayuda de Caedmon, pude bajar al sótano de las ruinas y echar un buen vistazo a la construcción. Por supuesto, me dejé las notas que tomé en el fuerte —tengo la sensación de que últimamente apenas puedo pensar—, pero creo que recuerdo suficiente de lo que averigüé como para redactar un informe decente para el embajador. ¿Pueden ser esas ruinas los restos de un templo dedicado a la fertilidad? A ver, ¡solo hay que ver la forma de los edificios! La inquisidora del Garrote de Acero asignada a la embajada ha descubierto un rumor sobre una reliquia sagrada en una cueva aquí, en Auroria, y ha sugerido que igual conviene que investiguemos. Sé que debería estar impaciente por hacerlo, pero apenas he sido capaz de salir de mi saco de dormir desde que volvimos a Paradis. Seguro que Rudwin ha dejado una tablilla maldita con mi nombre escrito en ella en el templo de Skaen de Altacorona. No encuentro otra explicación para las horrendas pesadillas que he estado teniendo. Hongos brotándome de la piel, los ojos sustituidos por tallos temblorosos, Myri convirtiéndose en un árbol, Rudwin partiéndose por la mitad y abriéndose como una flor... Da igual qué medicina tome o a qué dios le rece, se resisten a abandonarme.
Obtén Sin Anuncios

Cargando anuncios... 💰